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La memoria no tiene tiempo

Poemario

Por Joaquín Andrade

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La memoria no tiene tiempo


La memoria no tiene tiempo,

ni espacio,

ni lugar.


Los pescadores ven nacer,

el mar más bravo, casa de pescadores,  nacida entre piedras y viento.


Las olas los saludan,

y el mar bravo vuelve a nacer

con cada ola.


Creo y no creo en las almas bondadosas  y en los mercenarios.


Perderme,

para volverme a encontrar.


Las olas golpean las rocas,

el salitre se pega

a las casas y los días se van.


Esquivo de sus problemas,

testigo de sus dolores;

ya no hay quien atienda

el teléfono por las noches.


Adicto a la melancolía,

testarudo y sin sueños

surca su camino, y su entierro.


Las hojas como barco de papel,  el viento sopla y no vuelves a ver.


La luna condenada,

en su intento de ser estrella.


Caminar y dejar de ser orilla de todas tus palabras.


Sentado en una noche pasajera,  en la esquina traicionera.


Clavo mi destino

en arena que se va

y que no vuelve todavía.


En el presente

en una estrella fugaz.


En ese patio

entraban mil colores.


Se escondía entre el diario, compañero silencioso.


Entre cajas y cajas,

mi vida se resume:

Libros polvorientos,

ropa sin planchar,

entre las cuerdas

de una vieja guitarra,

ya con melodías salteadas de rimas y descontento.


Mirada perdida

de laguna cristalina,

susurros de arena y sal.


La sonrisa descubierta,

sentado en el tejado.

Despacio.

Esperando el sol.


Estar acostumbrado..

Las palabras no dicen

lo que los ojos no pueden mentir.


Puedes engañar con tus palabras,  no con tu mirada.


Quiero ser parte de vos,

ni en mis sueños más oscuros,  ni en los tiempos más duros.


Cuando el corazón

se mezcla con la razón

hablo de ti.


Traducir

lo intraducible.


Afrontar

lo indeseado.


Dejar lo querido

y decir odiado.


Acallar el silencio

con verdades incómodas.


Y aunque asuste la forma

somos resultados del axioma

que nos trajo al presente,

que alumbra e implora.


El tiempo y su devenir


El tiempo a veces nos hace correr, trastabillando el intento posible de ser,


El tiempo a veces nos da la razón, conformándose un poco de solución.


El tiempo a veces se queda a mirar  que no todo se gana sabiendo esperar.  El tiempo a veces se pone a jugar  con las piezas que uno ya no quiere armar.


¿Seguir o parar?

Las arenas siguen su propio



caudal.

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